SANTO Y SEÑA

Diciembre 3, 2007

Siguiendo el rastro de una curiosa penumbra de sol, finalmente alcancé el sitio donde la mañana que cede al calor del mediodia deposita en los labios su estela espesa con sabor a miel. La empecinada marcha que habia comenzado no tenia conciencia de si misma y por tanto yo no recordaba el motivo inicial de mi partida. Lentamente fui convertido en subdito de sus caprichos y de sus noches infinitas.

Pero en ese sitio el sendero encontró abruptamente el motivo de mi primer descanso: un altísimo pórtico de mármol, cerrado, vestido celosamente con madera acuñada y metal. resguardada a ambos lados por dos promontorios infinitos de piedra maciza que nacian del relieve de la tierra y hacia el cielo como acantilados inversos. Cumpliase entonces con teatral exactitud la descripcion que un artista remoto adormeció en lo que sin dudas se habra visto como su mayor logro sobre lienzo y yo transportaba ahora enrollado en mi espalda, sin menor recaudo ni certeza de su posible, oneroso, valor. Alli, en ese borde intempestivo de la gografia, todo tiempo preterito existia hasta el limite que se alli se trazaba como una frontera encarnada al mundo, incapaz todo hombre de atravesarla, de modo que tras el portico solo se encontraba destino.

Inmerso en la fugaz centella de certezas que es propia del caminante, supe en ese momento que contribuiria a la historia con el relato que inicio en estas lineas y que si quería continuar para alcanzar el horizonte, santo y seña serian inevitables.
La incansable vigilia se cumplio en aquel sito, cuando me fue revelada la razon del acertijo.

MEMORIAS

Diciembre 3, 2007

Como inicio para describir el recuerdo

de tu recuerdo

concentro todos mis sentidos

para lograr

artificio subconsciente,

ese universo al que me llevan

en un instante

de tu presencia la piel inabarcable

de tus labios

de tus manos, el abismo

y marea de tus ojos,

fundidos

vértice de brasa ardiente

 que hace un alcázarde mi pecho. 

Suavemente vacío el aire interior,

inmerso en el compás del músculo

que late

y el entorno pierde substancia

y materia.

Como un anillo surge tu dimensión

con espejos y vapor de agua

devuelve tu imagen dulce y luminosa.

Haces de luz efímera dibujan

tu rostro con trazo firme y preciso,

primeroel límite que conforma tu pelo,

luego el otoño apacible de tus párpados

y el revésde las pestañas

al horizonte tus mejillas,

finalmente tu boca.  

Esta forma resulta un artecíclico e inevitable,

cuando te vas

y me quedo

hasta perder de vista el último rincón

de tu sombra,

navego otro pensamiento recurrente

encuentro y alcanzo, en ese

boceto imaginario

la sensación de tu boca.

Amanece.

Busco ese pliegue en la almohada

que atesora tu perfume

suavemente

voy dándo tus formas al capricho

de la tela

al relieve inconfundible.

DOS. LOS SIERVOS

Diciembre 3, 2007

- “Entonces Asiane, ¿quién es él?”
 Mientras interrogaba a la sierva, Hérgemo desprendía sombras chinescas, nuevas proyecciones en los muros. Dibujaba un relato confuso que reflejaba la ambición por reproducir con exactitud los secretos de la realidad.
- “Es el máximo obrador de artificios” – replicó Asiane, sin demasiada atención a sus palabras. Era costumbre del longevo repetir la misma pregunta cada noche, cuando el Mago abandonaba la mesa y se dirigía a su alcoba para enfrentar el desconcierto del insomnio. – “Belcanto es el señor de los abismos”.
- “Cuéntame de los abismos, Asiane”. – Los espectros de tinieblas cobraban vida en dos dimensiones y se acumulaban en la viscosidad del ambiente. Inmediatamente recordó el destierro al que fue condenado su rastro. Aquella ocasión donde su propia sombra sucumbió a los poderes del amo, convirtiéndose en una mancha grasosa y amorfa que se escurrió en el piso. Recordó su tristeza y los cuidados de buena madre, de animal piadoso, que Asiane le proporcionó para sobrellevar aquel castigo infernal. Recordó la mañana en que cayeron, sin razón alguna, miles de insectos amarillos sobre la pradera, un manto de avispas  fulminadas que respondía al tacto con la sensación del terciopelo. Recordó que ese mismo día había recobrado su penumbra
- “Los abismos son planos de existencia con voluntad propia que penetran el infinito pero no viven en él. Son criaturas solitarias y codiciadas, pues encierran toda sabiduría. Integrarse con estos planos es una tarea que, debido al hermetismo que poseen, solo pueden realizar los elevados. El hallazgo de un abismo es igual a un vistazo efímero, como quemar insectos rojos con una brasa de chispa ardiente. Al consumirse la brasa y agotarse la chispa, lo que se obtiene es una piedra brillante, ennegrecida. Allí el insecto no puede separado ni distinguido, la vivencia simplemente se reduce a un agraciado tic visual”.
 Asiane descubrió en ese momento que el hedor de los gatos se precipitaba por las escaleras. Su deseo por acudir al dormitorio, con la certeza de la maldición en curso y la debilidad de su amo, fue interrumpido al recordar las palabras de Belcanto para una situación de tal naturaleza: “Jamás intentes rescates heroicos, tu presencia no es
necesaria cuando aparecen los gatos”.
La voz de Hérgemo se torno más poderosa, y la sierva experimentó en la nuca una corriente de sudor helado que la estacó en los ojos del anciano. Ese vasallo de aspecto harapiento ocultaba aún el remordimiento de la sombra encantada.
- “¿Quién es BELCANTO?”
- “Nuestro destino. Él nos ha concebido; por lo tanto le debemos nuestra existencia y la más devota adoración, Belcanto es encarnacion de la sabiduría que desarrolla el universo”.
- “Entonces, Asiane, ¿cuál es nuestro destino?”
- “Hérgemo, aquí prevalece el Otoño por sobre todas las cosas. Este sitio es incertidumbre virgen, y de las destrezas y audacias que podamos ensayar depende la llegada de la primavera: que las mariposas finalmente florezcan y que las flores nos refresquen la embriaguez de calor. Los hombres y la fortuna son pura coincidencia en este sentido, porque somos nosotros los únicos capaces de tal empresa. Al fin, somos esperanza”.
“ Belcanto depende de nuestras acrobacias para identificar nuevos abismos; más allá de eso, no hay justificación para nuestra existencia”.
 El silencio en el piso superior exhaló un suspiro, un vaho funerario e invisible que Asiane perfumo con elixires de leche y azúcar.

MADRID

Diciembre 1, 2007

La costumbre del taciturno, que me obligaba recurrente al ejercicio de mi crudo juicio, encontró su destino entre la penumbra de un amanecer repentino que limpió el cielo y los jardines con roció y azahares. La noche que no encontraba al sueño sucumbió al fin y en una playa limpia, sin rastros ni personas, se convirtió en espuma al borde de la marea. Madrid llegó a mi vida esa mañana.Prolijamente, inmersa en un ritual que le pertenecía, perfumó el aire con el sabor del café y desenvolvió, en un regular compás de tibias miradas y silencios, el relato infinito de sus memorias. Era infinito porque no se ajustaba al modelo de la historia escrita por los hombres de ciencia, que todo lo documentan matemáticamente. Madrid tejía simultáneamente diferentes actos pretéritos y desprendía de cada uno de ellos esa particular sabiduría que proviene del alma. Frente a mi, que la observaba atentamente y con sorpresa, lograba en sus palabras la virtud del pensamiento generoso, lograba la mirada sincera. Madrid Iluminaba. Llegó fresca y de improviso como la brisa que nace en el este y abraza el sopor de la tarde. Siempre así la antecedía lo que era para mi ese gesto invisible de viento sin furia que me acariciaba la piel y la anunciaba cada día. Entre caminos que se bifurcaban, compartió el secreto, albimar tierno, abismo de su universo. Madrid me conducía fugazmente al encuentro de una fe olvidada, oculta en la sombra de mis sentidos adormecidos, donde todo imposible se cumple de un modo que roza lo extraordinario y le da sentido a la esperanza.Eterno náufrago de sus indescriptibles y múltiples milagros, navego desde el primer día el placido cauce que dejó tras de sí antes de irse. Madrid es ahora el nombre de la estela de nubes que dejan los ángeles cuando vuelan, la melodía que acuna el descanso de los peces y el susurro de la lluvia que nace. Madrid es, al mismo tiempo, el relato de todas mis memorias de un día, de un segundo, o de mi vida completa. De las que llegan inesperadamente como ella. De las memorias únicas que no se borran en la oscura noche. De las que despiertan como campo de girasoles cuando regresan el verano y los soleados dias. 

EXTRACTOS

Diciembre 1, 2007

Supe de sabores táctiles, recónditos.

Supe de bordes sin filo.

De gotas quebradizas de cera y brea,

centros pulposos en el interior de unas rosas finas,

hechas con harina y metal.

Supe de esquinas mentales capaces de humedecer

las uñas,

De insectos de papel seco.

Descubriendo un perfil, otra silueta,

atrapado en ángulos y relieves,

comoSombras de amo.

Sucumbí, en la certeza del olvido,

sosteniéndome en un péndulo hueco,

de equilibrio.

Un cristal burbujeante.

Amanecían ciegos los anillos,

palpé en la mesa algunos deseos sin piel,

sin cáscara ni corteza, semejantes a nueces

hechas con barro.

Objetos, abismos atesorados.

Hombres, magos, piezas,

fundidos,

Sudando ardientes botones de miel.